MINISTERIO 5 PANES Y 2 PECES

“DADLE VOSOTROS DE COMER”

La multitud se acerca a Jesús necesitada de palabra y el Señor les dedica tiempo para enseñarles. Al concluir el día de una larga enseñanza, los discípulos le dicen a  Jesús: “Señor, despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor y compren pan, pues no tienen qué comer.”

Mateo 6:37-38 Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Quieres que vayamos y compremos pan por doscientos denarios y les demos de comer? Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Id a ver. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.

Cuando Cristo le dice a los discípulos que ellos les den de comer a la multitud, los discípulos se horrorizan, miran el número tan grande: 5000 hombres y aquí no estamos contando a las mujeres y los niños. Eran 5000 hombres solamente pero había una multitud aún mayor. Y claro, humanamente hablando, era imposible. Los discípulos primero no tenían el dinero, segundo no tenían el lugar donde comprar comida y tercero no había un lugar lo suficientemente grande para proveerle a tanta gente comida. Todas las condiciones parecían imposibles para que las palabras de Cristo se realizaran.

Puedes ver a Cristo a través de su ministerio, satisfaciendo necesidades. Cuando se acercaron a El gente físicamente enfermas, el Señor usó el poder de Dios para sanar, cuando se acercaron a El gente endemoniada, el Señor usó su autoridad para expulsar a los demonios, cuando vino gente atribulada emocionalmente y con problemas mentales, el Señor les ministró a los lunáticos y a los enfermos emocionalmente. Cuando se acercó gente como esta multitud, necesitada de una palabra de enseñanza espiritual el Señor se tomó tiempo para enseñarles. Y aquí vemos ahora que esta multitud tiene una necesidad física, necesitan comida y el Señor por medio de su gracia y de su misericordia ahora también siente la compasión dirigida hacia llenar esa necesidad física de comida que tiene la multitud.

Muchas veces tendremos ocasión de ser de bendición a algún familiar, algún amigo o aún algún extraño que tiene una necesidad material, podremos compartir nuestro dinero, nuestra casa, nuestra comida, una palabra de aliento con alguien. Pero muchas veces estamos tan ocupados que simplemente decimos: Que Dios te ayude, voy a orar por ti. Sabes qué, tu tienes los recursos en tu vida para bendecir a muchos, no les eches la carga solamente a Dios porque Dios quiere que compartas con El, Dios quiere que tu sientas las necesidades de los demás así como El la siente, y muchas veces El te escogerá a ti como instrumento. El podría hacer el trabajo directamente pero a Dios le gusta trabajar en sociedad con sus hijos y El quiere que nosotros, su iglesia, seamos instrumento de su gracia donde quiera que estemos. Tu eres un agente de la gracia de Dios, tu como cristiano tienes que verte como un instrumento en las manos de Dios.

Dondequiera que tu estés, encomiéndate a Dios y pídele a Dios que te haga un instrumento de su paz. En el trabajo a veces encontramos gente tan necesitada y simplemente nos desentendemos y decimos como dijo Caín: “¿acaso yo soy guarda de mi hermano?” Sabes que la respuesta es, sí. Tu eres guarda de tu hermano, Dios espera que tu te preocupes por la necesidad de tu hermano.

Muchas veces ofendemos a Dios viviendo vidas egoístas, tan metidos en nuestros propios problemas y nuestras propias necesidades que no tenemos tiempo para compadecernos del prójimo. El Señor Jesucristo te dice, dale tu de comer. No envíes a la gente simplemente así por así, sino que Cristo quiere usarte a ti en sociedad con El para bendecir a los que tienen necesidad, a los que están trabajados y cargados.

Tu tienes solo cinco panes y dos peces dentro de ti para darle alimento a la multitud. Muchos de nosotros nos sentimos tan pobres, tan insignificantes, tan incompetentes que no pensamos que Dios nos puede usar. Pero todo hijo de Dios, por más humilde que sea, tiene algo de la gracia de Dios y eso Dios lo puede usar como un punto de partida para que su gracia y su misericordia se pongan en manifestación. Cinco panes y dos peces, un muchachito de la multitud tenía eso y Cristo les dijo: Denme eso, esa va a ser la materia prima que yo voy a usar para darle alimento a la multitud.

Los discípulos creían que no tenían nada pero había algo que Cristo podía usar y así hay algo en ti que puede ser el comienzo de la manifestación de la gracia de Dios en tu vida y a través de tu vida. Busca esos 5 panes y 2 peces, están dentro de ti y entonces comienza a ser un hombre o una mujer de misericordia.

¡Que Dios te bendiga!